sábado, 17 de febrero de 2018

Regreso gideano

Moratinos sale en tromba en defensa de Zapatero, criticado por su mala mediación en Venezuela.
Aquí.

Un tratado de cinismo: medias verdades, muchas falsedades, prosa buenista, y sobre todo desprecio por la verdad.

No caben equidistancias. Mucha izquierda debería leer a Gide tras su viaje a la URSS y su caída del caballo.



viernes, 16 de febrero de 2018

La guerra de las lenguas

Rajoy usa el castellano en la enseñanza en Cataluña como amenaza a los indepes que no se ponen de acuerdo en parir un presidente inimpugnable y para "sorpasar" a Cs, que sigue en su modelo trilingüe, brindis al sol que no contempla la vía del español vehicular sino un 33% par cada idioma.
Una manera de marear la perdiz y dejar que el PP pague el precio de tocar lo intocable en Cataluña: la inmersión, que es más ideológica que lingüísica, y que los altos tribunales no se atreven a anular.

Aquí.


miércoles, 14 de febrero de 2018

jueves, 8 de febrero de 2018

Militar o no militar, esa es la cuestión

El profesor Sosa ilustra, de manera interesante, el polémico asunto de la ilegalización de los partidos, con el caso alemán.

Aquí.

En la RFA cupieron y caben ciertas ilegalizaciones. La alemana es una democracia proactiva, militante, que obliga a la adhesión activa de todos los actores. Ello se debe a la historia del país.



...
Importante es el espejo alemán, sin duda.
Sin embargo en pocos países democráticos están prohibidos los partidos de ideología más o menos comunista o neonazi. No así sus actuaciones al margen de la ley, claro.



En España, la democracia, cabe recordarlo, no es "militante".

Esto quiere decir que deben poder ser legales partidos favorables (pongamos aquí a modo de ejemplo, unos cuantos supuestos que no son exhaustivos, ideas algunas de ellas que pueden llegar a ser chocantes) a la abolición de la monarquía, la secesión unilateral de territorios, la nacionalización de toda la banca, la expulsión de extranjeros, o algunas discriminaciones contra la mujer, u otras ideas más o menos variopintas. Para conseguir esos objetivos les bastaría a esos partidos con usar los cauces de reforma legal del ordenamiento.
Así lo dice el máximo intérprete:



SENTENCIA TC 259/2015, de 2 de diciembre

(BOE núm. 10, de 12 de enero de 2016)
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Ahora bien, la primacía de la Constitución no debe confundirse con una exigencia de adhesión positiva a la norma fundamental, porque en nuestro ordenamiento constitucional no tiene cabida un modelo de “democracia militante”, esto es, “un modelo en el que se imponga, no ya el respeto, sino la adhesión positiva al ordenamiento y, en primer lugar, a la Constitución” (STC 48/2003, FJ 7; doctrina reiterada, entre otras, en las SSTC 5/2004, de 16 de enero, FJ 17; 235/2007, FJ 4; 12/2008, FJ 6, y 31/2009, de 29 de enero, FJ 13). Este Tribunal ha reconocido que tienen cabida en nuestro ordenamiento constitucional cuantas ideas quieran defenderse y que “no existe un núcleo normativo inaccesible a los procedimientos de reforma constitucional” (entre otras, STC 31/2009, FJ 13).



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"Cuantas ideas":  entiéndase: siempre que no topen con derechos fundamentales recogidos en las listas de los convenios internacionales que España haya suscrito. La discriminación de la mujer sería tal vez la única idea de la lista antes mencionada a modo de ejemplo que decaería: probablemente no pasaría ese cedazo. O sí:  nadie ha llevado aún a Estrasburgo la norma "sálica" española inserta en la CE de prevalencia del varón en la Jefatura del Estado...


El único supuesto, de momento, de ilegalización en España se ha centrado en el elemento de la violencia: del fomento de la misma, lógicamente; en nuestro caso, de la no condena de la violencia, como se vio con la ilegalización de Batasuna, que fue avalada, tras muchos debates, hace unos años, por el TEDH.


Ahora bien, para convertir a la española en democracia militante habría que reformar la CE en profundidad en algunos de sus fundamentos.

Paradoja pues: el partido que promueva esa reforma pro militante tendrá que usar los mismos cauces que aquellos partidos que no se adhieran a la actual CE.

martes, 6 de febrero de 2018

Derechos al hecho

El "derecho al hecho", que es el de ir derechos al hecho,  (y cómo articularlo) que se propone aquí es una de las ideas más valientes de los últimos años. Intelectual y fácticamente.





sábado, 3 de febrero de 2018

Emparrilladas

Carta de una azafata que irá al paro a las neofeministas.
Aquí.

Ya la cazarán las cazabrujas.

lunes, 29 de enero de 2018

El excluido

La razón por la que C's habría quedado excluido de las consultas del PP acerca de asunto de la impugnación de la investidura ante el TC (un auto que se ajusta a lo que opina JFL aquí) es que "no cuenta con magistrados en el TC"  diferencia del PSOE, según dos tertulianos de TVE 24h (18h 50 minutos).



Nada que añadir, señoría.


sábado, 27 de enero de 2018

Lo real

CAT, el pepito grillo de la democracia, yendo al fondo del asunto, o al asunto de fondo: es la realidad lo que hay que saber evaluar, para luego actuar. Todo lo imaginativamente que se quiera. Y no "imaginar" la realidad para luego actuar todo lo (supuestamente) pragmáticamente que se pueda.


Aquí.

jueves, 25 de enero de 2018

Españoleando en Estrasburgo

Después del candidato mentiroso compulsivo monolingüe, la homófoba indocumentada aunque viajada y políglota,  y que no se estudia sus temas.
Menos puñetas y más codos, señoría. No es magia, es ciencia, que decía la Punset.

Aquí.

El club de los tocones

Una serie de gentlemen se reunía desde hace años para toquetear mujeres.
Aquí.

Cualquiera de ellos podría toquetear y más, previo pago, en bilateral o pequeño grupo en aparté.
Pero estos querían toquetearlas en privado y en un gran grupo.

La democracia, siendo como es el gobierno de la opinión pública no tolerará que se sepa lo que ocurría en el club de los tocones.

Ha tenido que ser una outsider la que lo denuncie. No una camarera. Para mayor regocijo de Meryl Streep.



El sindicato horizontal de la verdad

Landaluce  y su ampliación del campo de la batalla.

Aquí.

Memorabilia

El deber de memoria.
El oprobio de la desmemoria.

Aquí.

domingo, 21 de enero de 2018

Dando Cobos

Hablar idiomas, contrariamente a lo que pretende la leyenda urbana, no hace a nadie más inteligente.
No hablarlos, tampoco.
Aquí.

lunes, 15 de enero de 2018

De nuevo Deneuve

Catherine Deneue puntualiza.

Aquí.


Y aquí en tradu exprés de lo publicado en Libération:


Catherine Deneuve:"Nada en el texto pretende que el acoso tenga nada bueno; de lo contrario yo no lo habría firmado".

Una semana después de firmar la tribuna que aboga por "la libertad de importunar" para preservar la "libertad sexual", la actriz asume el texto, al tiempo que se distancia de algunas de las firmantes. Y pide disculpas a las víctimas de agresiones que pudieran haberse sentido dolidas.

Catherine Deneuve nos envió este texto en forma de carta, tras una entrevista telefónica el viernes pasado. La habíamos contactado porque queríamos oír su voz, saber si estaba de acuerdo con la totalidad de la tribuna firmada, y saber cómo reaccionaba a las palabras de unas y otras; en definitiva,  para que aclarase su postura.

 LA CARTA:

"En efecto, firmé la petición titulada Le Monde, "Defendemos una libertad...", una petición que generó muchas reacciones y que requiere aclaraciones.
Sí, amo la libertad. No me gusta esta característica de nuestro tiempo en el que todo el mundo se siente autorizado para juzgar, arbitrar, condenar. Una época en la que las simples denuncias en las redes sociales conducen al castigo, a la dimisión, y a veces, y a menudo, al linchamiento mediático. Un actor puede ser borrado digitalmente de una película, el director de una importante institución neoyorquina puede verse obligado a dimitir por haber tocado un trasero hace treinta años, sin que medie ningún tipo de procedimiento judicial. No disculpo nada. No me pronuncio sobre la culpabilidad de estos hombres porque no estoy cualificada para ello. Y pocos lo están.
No, no me gustan esos efectos de jauría, demasiado comunes hoy en día. De ahí mis reservas, desde octubre, al hashtag "Balance ton porc" [Denuncia a tu cerdo].
No soy tan ingenua como para no saber que son muchos más los hombres que incurren en estos comportamientos que las mujeres. Pero ¿por qué este hashtag no puede verse como una invitación a la denuncia? ¿Quién puede asegurarme que no habrá manipulación o golpes bajos? ¿Que no habrá ningún suicidio de inocentes? Debemos vivir juntos, sin "cerdos"o "zorras", y confieso que este texto "Defendemos una libertad..." me pareció vigoroso, por mucho que no sea totalmente perfecto.
Sí, firmé la petición y, sin embargo, creo que hoy me resulta absolutamente necesario mostrar mi desacuerdo con la forma en que algunas de la firmantes se conceden individualmente el derecho a prodigarse en los medios de comunicación, lo cual distorsiona el espíritu mismo del texto. Decir en una cadena de televisión que se puede disfrutar de una violación es peor que escupir a la cara de todas las que han sufrido este crimen. Estas palabras dan a entender, a quienes están acostumbrados a usar la fuerza o a utilizar la sexualidad para destruir, que lo que hacen no es tan grave, ya que pudiera ser que la víctima gozase con ello. Cuando se firma un manifiesto que involucra a otras personas, hay que saber comportarse y evitar embarcarse en su propia incontinencia verbal. Esto es indigno. Y, evidentemente, nada en el texto pretende que el acoso tenga nada bueno; de lo contrario yo no lo habría firmado.
He sido actriz desde que tenía 17 años. Podría decir, por supuesto, que he sido testigo de situaciones más que poco delicadas, o que sé, por otras actrices, que hay cineastas que han abusado de su poder con cobardía. Pero simplemente no me corresponde a mí hablar en nombre de mis compañeras. Lo que crea situaciones traumáticas e insostenibles es siempre el poder, la posición jerárquica o una forma de control. La trampa actúa  cuando se hace imposible decir NO sin poner en riesgo el trabajo, o supone sufrir humillaciones o sarcasmos degradantes. Así que creo que la solución vendrá de la educación a nuestros hijos e hijas. Pero también posiblemente de los protocolos en las empresas que hagan que, si hay acoso, deban ponerse en marcha inmediatamente las correspondientes denuncias. Yo creo en la justicia.
En definitiva, firmé el texto por una razón que, en mi opinión, es esencial: el peligro de la limpieza en las artes. ¿Vamos a quemar a Sade en la colección de La Pléiade? ¿Acusar a Leonardo da Vinci de artista pedófilo y borrar sus pinturas? ¿Descolgar los Gauguin de los museos? ¿Destruir los dibujos de Egon Schiele? ¿Prohibir los discos de Phil Spector? Este clima de censura me deja sin palabras y preocupada por el futuro de nuestras sociedades.
A veces me han criticado por no ser feminista. ¿Tengo que recordar que fui una de las 343 "zorras", con Marguerite Duras y Françoise Sagan, que firmaron el manifiesto "Yo tuve un aborto", escrito por Simone de Beauvoir? El aborto estaba penado con encarcelamiento en aquella época. Por eso me gustaría decirles a los conservadores, racistas y tradicionalistas de toda jaez a los que les ha parecido estratégico brindarme su apoyo que yo no me engaño. Ellos no tendrán ni mi gratitud ni mi amistad, antes al contrario. Soy una mujer libre y lo seguiré siendo. Saludo fraternalmente a todas las víctimas de actos odiosos que se puedan haber sentido agredidas por esta tribuna que apareció en Le Monde: es a ellas y sólo a ellas a quienes pido disculpas.

Atentamente,
Catherine Deneuve"


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 Más claro, el agua.

miércoles, 10 de enero de 2018

Está bien pero

La esperada y airada reacción de las mujeres francesas a las otras mujeres francesas.

Aquí en VO.


Aquí en tradu exprés.

Los cerdos y sus aliad@s tiene razón de preocuparse.

Un texto que no cuela. El martes 9 de enero, 100 mujeres firmaron una tribuna publicada en Le Monde donde defienden la "libertad de importunar"después de lo que llaman una "campaña de delación" dirigida a hombres acusados de acoso sexual en la estela del asunto Weinstein. Un texto escrito por varias autoras de renombre, entre las que destacan Catherine Millet y Catherine Robbe-Grillet, y firmado por personalidades como la actriz Catherine Deneuve y la periodista Elisabeth Lévy, que defiende, entre otras cosas, la "libertad de importunar" de los ligones frente a las "delaciones públicas y acusaciones a individuos (...) puestos en el mismo nivel que los agresores sexuales".

Esta tribuna hizo reaccionar a la activista feminista Caroline De Haas, quien a su vez escribió una tribuna, co-firmada por unas 30 activistas feministas, para denunciar lo que ella considera "#Metoo estaba bien, pero...".

Cada vez que los derechos de las mujeres progresan y las conciencias despiertan, surge la resistencia. En general, toma la forma de un "es verdad, sí, pero...".  El 9 de enero, se nos a ofrecido un "#Metoo estaba bien, pero...". No hay nada realmente nuevo en los argumentos utilizados. Estos se encuentra en el texto publicado en Le Monde, así como en el trabajo en torno a la cafetera o en las comidas familiares. Este tribuna es un poco el colega molesto o el cuñado cansino que no entiende lo que está pasando.

"Podríamos ir demasiado lejos", dicen. Tan pronto como la igualdad avanza, incluso en medio milímetro, las bellas almas nos alertan inmediatamente de que corremos el riesgo de caer en excesos. Exceso es lo que nos rodea. Es el mundo en que vivimos. En Francia, cientos de miles de mujeres son acosadas cada día. Decenas de miles sufren agresiones sexuales. Y cientos, violaciones. Todos los días. La caricatura, está aquí.

"No podemosya  decir nada", dicen.  Como si el hecho de que nuestra sociedad tolere -un poco- menos que antes el discurso sexista, como el discurso racista u homófobo, fuera un problema. "Vaya, era mucho mejor cuando se podía llamar a las mujeres zorras tranquilitas, ¿eh?" No. Era mucho peor. El lenguaje influye en el comportamiento humano: aceptar los insultos contra las mujeres es de hecho permitir la violencia. El dominio de nuestra lengua es un signo de que nuestra sociedad progresa.

"Es puritanismo", dicen. Hacer que las feministas parezcan unas estrechas, o incluso  unas mal folladas: la originalidad de la tribuna es... desconcertante. La violencia afecta a las mujeres. A todas. Pesa en nuestras mentes, cuerpos, placeres y sexualidades. ¿Cómo imaginar ni por un momento una sociedad liberada en la que las mujeres dispongan libre y plenamente de su cuerpo y de su sexualidad cuando más de una de cada dos dice que ha sufrido violencia sexual?

"No se pueda ya coquetear", dicen. Las firmantes mezclan deliberadamente una relación seductora basada en el respeto y el placer con la violencia. Mezclarlo todo es muy práctico. Esto permite poner todo en el mismo saco. Básicamente, si el acoso o la agresión es sólo "flirteo pesado", no es tan grave. Las firmantes se equivocan. No es una diferencia de grado entre el flirteo y el acoso, sino una diferencia de naturaleza. La violencia no es "seducción aumentada". Por un lado, consideramos al otro como nuestro igual, respetando nuestros deseos, sean cuales sean. Por otra parte, como objeto a disposición, sin consideración de los propios deseos o consentimiento.

"Es responsabilidad de las mujeres", dicen. Las firmantes hablan sobre la educación a las niñas para que no se sientan intimidadas. Por lo tanto, se identifica a las mujeres como responsables de no ser agredidas. ¿Cuándo se planteará la cuestión de la responsabilidad de los hombres de no violar o agredir? ¿Y  qué pasa con la educación de los niños?

Las mujeres son seres humanos. Como los demás. Merecemos respeto. Tenemos el derecho fundamental a no ser insultadas, silbadas, agredidas, violadas. Tenemos un derecho fundamental a vivir nuestras vidas con seguridad. En Francia, Estados Unidos, Senegal, Tailandia o Brasil: no es el caso hoy en día. En ninguna parte.

Muchos de ellas se muestran prestas a denunciar el sexismo cuando procede de hombres de los barrios populares. Pero la mano en el culo, cuando es ejercida por los hombres de su propio mundillo, es, según ellas, un "derecho a importunar". Esta extraña ambivalencia permitirá apreciar su apego al feminismo del que afirman ser defensoras.


Con este texto, intentan cerrar la losa de plomo que hemos empezado a levantar. No lo van a lograr. Somos víctimas de la violencia. No estamos avergonzados. Estamos de pie. Fuerte. Entusiastas. Determinadas. Acabaremos con la violencia sexistas y de género.

¿Los cerdos y sus aliad@s se preocupan? Es normal. Su viejo mundo está desapareciendo. Muy despacio -demasiado despacio- pero inexorablemente. Algunas reminiscencias polvorientas no cambiarán nada, incluso publicadas en Le Monde.

Firman esta Tribuna: Adama Bah, activista afrofeminista y antirracista, Marie-Noëlle Bas, presidenta de las "Perras guardianas", Lauren Bastide, periodista, Fatima Benomar, portavoz de "Effronté.es", Anaïs Bourdet, fundadora de "Paye ta Shnek", activista feminista; Sophie Busson, activista feminista; Marie Cervetti, directora de la FIT y activista feminista; Pauline Chabbert, activista feminista; Madeline Da Silva, activista feminista; Caroline De Haas, activista feminista.,
Basma Fadhloun, militante féminista, Giulia Foïs, periodista, Clara Gonzales, militante feminista, Leila H. de " Check tes privilèges", Clémence Helfter, feminista y sindical, Carole Henrion, feminista activista, Anne-Charlotte Jelty, feminista activista, Andréa Lecat, feminista activista, Claire Ludwig, activista feminista y encargada de comunicaciones, Maeril, ilustradora y feminista activista.
Chloé Marty, trabajadora social y feminista, Angela Muller, activista feminista, Selma Muzet Herrström, activista feminista, Michel Easter, activista feminista, Ndella Paye, activista afrofeminista y antirracista, Chloé Ponce-Voiron, activista feminista, directora teatral, actriz y directora de cine, Claire Poursin, Copresidenta de Effronté.es,

 Sophie Rambert, activista feminista, Noémie Renard, animadora del sitio web Antisexisme.net y activista feminista, Rose de Saint-Jean, activista feminista, Laure Salmona, cofundadora de "Feministas contra el acoso cibernético" y activista feminista, Muriel Salmona, psiquiatra, presidenta de la asociación "Mémoire traumatique et victimologie" y activista feminista, Nicole Stefan, activista feminista, Mélanie Suhas, activista feminista, Monique Taureau, activista feminista, Clémentine Vagne, activista feminista, En Avant Tout (s), Stop harcèlement de rue.

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¿Quién confunde qué con qué?

martes, 9 de enero de 2018

Cien valientas

Se ha publicado en Francia una tribuna-manifiesto escrita por mujeres relevantes que se oponen a la ola de puritanismo reaccionario surgido a raíz del asunto Weinsten & sus nauseabundos acólitos abusadores.


Aquí en VO con contexto.


Aquí la tradu exprés de la tribuna de las valientes, a las que ya les llueven palos supuestamente "feministas".


Tribuna 

"Defendemos la libertad de importunar, indispensable para la libertad sexual"

La violación es un crimen. Pero el coqueteo insistente o torpe no es un delito, ni la galantería una agresión machista.
Como resultado del caso Weinstein, se ha producido una toma de conciencia legítima de la violencia sexual contra las mujeres, particularmente en el lugar de trabajo, donde algunos hombres abusan de su poder. Era algo necesario. Pero esta liberación de la palabra está ahora volviéndose en su contrario: se nos insta a hablar correctamente, a callar lo que enoja, ¡y aquellas que se niegan a obedecer tales mandamientos son vistas como cómplices traidoras!
Es típico del puritanismo el tomar prestado, en nombre de un bien supuestamente general, argumentos en pro de la protección de las mujeres y su emancipación para encadenarlas  mejor a la condición de víctimas eternas, de pobrecitas bajo la influencia de los demoníacos falócratas, como en los buenos viejos tiempos de la brujería.
Delaciones y acusaciones
De hecho, #metoo ha provocado en la prensa y en las redes sociales una campaña de denuncias públicas y acusaciones de personas que, sin tener la oportunidad de responder o defenderse, han sido puestas al mismo nivel que los abusadores sexuales. Esta justicia expeditiva ya ha  provocado sus víctimas, hombres castigados en el ejercicio de su profesión, obligados a dimitir, etc., mientras que su culpa se reduce a haber tocado una rodilla, tratado de robar un beso, hablado de cosas "íntimas" en una cena profesional o haber enviado mensajes con connotaciones sexuales a una mujer cuya atracción no era recíproca.
Esta fiebre por enviar a los "cerdos" al matadero, lejos de ayudar a las mujeres a empoderarse, sirve en realidad los intereses de los enemigos de la libertad sexual, de los extremistas religiosos, de los peores reaccionarios y de aquellos que creen, en nombre de una concepción sustancial del bien y de la moralidad victoriana que la acompaña, que las mujeres son seres "aparte", menores con rostros de adulto que requieren ser protegidas.
 Se pide a los hombres que se autoflagelen o que encuentren, en las profundidades de su conciencia retrospectiva, un "mal comportamiento" que podrían haber tenido hace diez, veinte o treinta años y del cual deberían arrepentirse. La confesión pública, la incursión de los autoproclamados fiscales en la esfera privada es lo que crea un clima de sociedad totalitaria.
La ola purificadora parece no conocer límites. Aquí, un desnudo de Egon Schiele es censurado en un póster; allí, se pide retirar una pintura de Balthus de un museo porque sería una apología de la pedofilia; en la confusión del hombre con su obra, se pide la prohibición de la retrospectiva de Roman Polanski en la Filmoteca y se consigue un aplazamiento de la dedicada a Jean-Claude Brisseau. Un académico juzga la película Blow-Up de Michelangelo Antonioni como "misógina" e "inaceptable". A la luz de este revisionismo, John Ford (Centauros del desierto) e incluso Nicolas Poussin (El rapto de las sabinas) peligran.
Algunos editores ya nos piden a algunas de nosotras que hagamos que nuestros personajes masculinos sean menos "sexistas", que hablemos de sexualidad y amor con menos exceso, o que hagamos más evidentes los "traumas sufridos por los personajes femeninos". Al borde de lo ridículo, un proyecto de ley en Suecia quiere imponer a cualquier candidato a mantener relaciones sexuales un consentimiento explícitamente notificado. Un poco más y dos adultos que quieran tener relaciones sexuales tendrán que cumplimentar un documento de antemano, usando una "app" en su teléfono, en el que se enumerarán debidamente las prácticas que aceptan y las que rechazan.
Libertad indispensable de poder ofender
El filósofo Ruwen Ogien defendía una libertad de ofender indispensable para la creación artística. Del mismo modo, nosotras defendemos una libertad para importunar, algo esencial para la libertad sexual. Hoy estamos lo suficientemente informadas como para admitir que el impulso sexual es por naturaleza ofensivo y salvaje, pero también somos lo suficientemente lúcidas como para no confundir coqueteo torpe con agresión sexual.
Ante todo, somos conscientes de que la persona humana no es un monolito: una mujer puede, el mismo día, dirigir un equipo profesional y disfrutar por ser objeto sexual de un hombre, sin ser una "zorra" o una vil cómplice del patriarcado; puede velar por que su sueldo sea igual al de un hombre, pero puede no quedar traumatizada para siempre por un “rozador” en el metro, incluso si esto se considera delito. Puede considerarlo como la expresión de una extrema miseria sexual, o incluso como un no-acontecimiento.
Como mujeres, no nos reconocemos en este feminismo que, más allá de la denuncia de los abusos de poder, adopta el rostro del odio al hombre y a la sexualidad. Creemos que la libertad de decir no a una proposición sexual no debe ir desligada de la libertad de importunar. Y consideramos que debemos ser capaces de responder a esta libertad de importunar de otro modo que no sea encerrándonos en el papel de presa.
Para aquellas de nosotras que hemos elegido tener descendencia, creemos que tiene más sentido criar a nuestras hijas para que estén lo suficientemente informadas y conscientes para poder vivir la vida plenamente sin dejarse intimidar y sin sentirse culpables.
Los accidentes que pueden afectar al cuerpo de una mujer no necesariamente han de afectar su dignidad, y no deberían, por muy duros que sean, convertirla en víctima perpetua. Porque no se nos puede reducir a nuestro cuerpo. Nuestra libertad interior es inviolable. Y esta libertad, que tanto valoramos, no está exenta de riesgos y responsabilidades.

Las autoras de este texto son Sarah Chiche (escritora, psicóloga clínica y psicoanalista), Catherine Millet (crítica de arte, escritora), Catherine Robbe-Grillet (actriz y escritora), Peggy Sastre (autora, periodista y traductora) y Abnousse Shalmani (escritora y periodista).
Se suman también a este tribuna: Kathy Alliou (comisaria museística), Marie-Laure Bernadac (comisaria general honoraria de museos), Stéphanie Blake (autora infantil), Ingrid Caven (actriz y cantante), Catherine Deneuve (actriz), Gloria Friedmann (artista), Cécile Guilbert (escritora), Brigitte Jaques-Wajeman (directora teatral), Claudine Junien (genetista), Brigitte Lahaie (actriz y presentadora de radio), Elisabeth Lévy (editora de la revista Causeur), Joëlle Losfeld (editora), Sophie de Menthon (presidenta del movimiento ETHIC), Marie Sellier (autora, Presidenta de la Société des gens de lettres).

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Y cien "valientas" mujeres relevantes más.



NATO rules the waves

Por fin se oficializa el himno de la OTAN.

Aquí.


Tiene su ironía que el compositor sea del país con el ejército más simbólico.


Aquí para escucharlo.

Es un bello mix de himnos anglicanos con una leve disonancia posmoderna en torno a los segundos 45 a 50 que exuda espiritualidad, pompa y circunstancia.


El que no tenga letra lo hace más abstracto, y evitará que se satirice.



miércoles, 3 de enero de 2018

¿Ir a mejor?

Un chute de pesimismo constuctivo de Bryan Appleyard para empezar el año.

Aquí en VO.


Aquí en tradu exprés.



La conspiración de la felicidad: contra el optimismo y el culto del pensamiento positivo


La canción de los Beatles "Getting Better" [Mejorando] es una pequeña obra maestra de ambigüedad. Se mueve entre el temperamento de Paul McCartney -solar, positivo - y el de John Lennon -escéptico, negativo-. Aquí va el estribillo: 

"Tengo que admitir que las cosas están mejorando (mejorando)
Cada vez van un poco mejor  (no podrían ir peor)"

Este último apunte lennoniano socava el optimismo de la canción e, implícitamente, plantea la pregunta asesina: ¿mejorando… respecto  qué? Al final del tema, los “mejoradores” McCartneyistas acaban incurriendo en letanías desesperadas: [mejor, mejor, mejor...] Ahora pregúntate a ti mismo: ¿con quién preferirías cenar, con el ufano Paul o con el John  más sardónico? Si contestas que con Paul, no va a estar de acuerdo con lo que sigue.
Aquí van otro par de canciones, ambas de Noël Coward. "There Are Bad Times Just Around the Corner” (Malos tiempos a la vuelta de la esquina) fue escrita en 1952 (Robbie Williams la versionó en 1999).En ella se pasea alegremente por el globo terráqueo, encontrando malas noticias por todas partes y satirizando las invocaciones optimistas de los años de guerra. Concluye la letra con un:"Vamos a desempacar todos nuestros problemas del viejo maletín/ y esperar hasta caer muertos". Luego está la canción "Why Must the Show Go On?" (¿Por qué debe continuar el espectáculo?), que data de 1956. El título hace otra pregunta asesina y toda la canción subvierte brutalmente los sentimentalismos más tontos del mundo del espectáculo: "Y si pierdes la esperanza, /coge la droga, /y enciérrate en el baño, /¿Por qué tiene que continuar el espectáculo?".
Estos tres casos coinciden en una cosa: el pesimismo es agobiante pero, a menudo, muy divertido. También consuela, ya que nos libera de las cargas que ha de soportar el optimista: la necesidad de insistir en que se está mejorando, la búsqueda de buenas noticias, la necesidad de hacer tareas inútiles (y, a la larga, toda tarea lo es).
Por desgracia -pero para los pesimistas: "como era de esperar"-, el pesimismo tiene mala prensa. Esto se debe a que se asume rutinariamente que es lo mismo que la depresión o un aspecto inevitable de ésta. Dado que la persona más feliz y mejor adaptada que yo conozco es un pesimista empedernido, encuentro esta idea ridícula. Mi amigo disfruta de la vida precisamente porque no espera nada de ella. Si le sucede algo bueno o hermoso, entonces es una gratificación, un milagro. Sus días están llenos de descubrimientos y consolaciones. Su sentido del humor es parecido al de Coward y Lennon, una respuesta personal a las malas noticias y a las falsas esperanzas. Una de sus frases favoritas es la típica expresión carrozona: "Y nada de quejas". Huelga decir que es una alegría estar con él.
Este "Y nada de quejas", que es un frase de las de toda la vida, es una máxima importante, al igual que el hecho de que las dos canciones de Coward procedan de los años cincuenta. En los primeros años de la posguerra, el estado de ánimo británico imperante parecía ser un pesimismo resistente y teñido de humor, si bien atravesado por algo más sombrío.
"Creo -dijo Kingsley Amis, figura señera de la posguerra-, que prefiero el pesimismo instintivo que lo contrario".
Películas como Night and the City (Noche en la ciudad)  (1950), The Third Man  (El tercer hombre) (1949), Black Narcissus (Narciso Negro) (1947), las dos primeras películas de Quatermass (1955 y 1957), los horrores de Hammer y el verdaderamente chocante film Peeping Tom (El fotógrafo del pánico) (1960) parecían responder a cierto apetito por las fuerzas de destrucción y la irracionalidad, que fluyen como un río subterráneo bajo lo cotidiano. La guerra quizás había proporcionado más justificaciones para nuestra sombría e irónica sensibilidad.
Todo eso ha desaparecido, porque ya no se nos permite ser sombríos, irónicos y no digamos pesimistas. El neo optimismo se aplica ahora con tanta brutalidad en Gran Bretaña como en Estados Unidos. “En Estados Unidos, el optimismo se ha convertido casi en un culto", declaró el psicólogo social Aaron Sackett a Psychology Today. "En este país", dice otro psicólogo estadounidense,"el pesimismo lleva aparejado un profundo estigma".
Como en cualquier culto, incluso los individuos más renuentes se ven forzados a adaptarse a la norma. En el mismo artículo de Psychology Today, B. Cade Massey, profesor de comportamiento organizacional en Yale, dice:"Ha llegado hasta el extremo de que la gente se siente presionada para pensar y hablar de una manera optimista". La investigación de Massey muestra que, a la hora de evaluar riesgos en inversiones u operaciones quirúrgicas, la gente hace predicciones que sabe que son demasiado optimistas, sólo porque quieren pertenecer, incluso en estas crisis que amenazan su vida o su riqueza, al clan de optimistas sonrientes e idiotas que parecen  siempre llevar bien sujetas las riendas de su existencia.
Puedes sentir esta presión allá donde te encuentres, sobre todo en Internet, cuya multiplicidad está sujeta a una única ortodoxia neo optimista y ferozmente impuesta. El botón de "Me gusta" en Facebook es un arma de los neos. Como determinó un estudio de la Universidad de Leicester, este botón "dirige el debate en la plataforma de los medios sociales en dirección a lo blandamente positivo". Los medios de comunicación social, con su cacareante retahíla de “me gusta", seguidores, comentarios y “compartir”, están abrumadoramente sesgados  hacia una insistente positividad, que provoca vergüenza ajena. Fíjate en los tuits extasiados que parlotean sobre la gran maravilla que es todo, o en los grupos de Facebook u otros lugares de personas que se reúnen para salvar el mundo y difundir la amabilidad; y ello simplemente, eh… ¡reuniéndose! Diariamente recibo solicitudes por correo electrónico para "ayudar a X  a celebrar" su cumpleaños/promoción/ lo que sea. "Ayudar a celebrar". ¡No me fastidies!
Esto no es sólo irritante: es siniestro. Los sitios web “ciberanzuelo” están infectando los antiguos medios de comunicación serios simplemente porque tienen la capacidad de acumular millones de clics haciendo que la gente se sienta optimista o se divierta con fotos de gatitos. El nuevo editor de libros de BuzzFeed.com, por su parte, dijo en una ocasión que sólo publicaría reseñas positivas, rechazando el "mordaz destripaje” que veía en los" viejos media". Demos a este enfoque su auténtico nombre: esto es censura ideológica.
Lo verdaderamente siniestro de todo ello es que Internet, gracias a sus tontos útiles de usuarios, se está convirtiendo en un gigantesco atrapabobos para las corporaciones. Sé optimista y luego compra cosas y mira nuestros anuncios. O, para decirlo de otro modo, pierde toda tu energía siendo cada vez más ignorante, pobre y depresivo.
Los medios tradicionales son igual de nefastos, aunque algo menos ladinos. Hay espectáculos de talento y "realitys" en los que hay que dejarse abrumar por la alegría,  por la gloria de poder participar, incluso en la derrota; es un elemento televisivo importado de Estados Unidos: si uno no se muestra exasperantemente optimista, se convierte en profundamente sospechoso.
John Updike describió Estados Unidos como "una gran conspiración para hacerte feliz". Lo que no añadió es que esa conspiración entrañaba feroces prejuicios combinados con una necesidad puritana de evitar a toda costa al pesimista y al gruñón. (Una vez, un católico me dijo que, según él, la fiebre histérica por la felicidad que se exhibe en la televisión estadounidense era un legado del calvinismo en el que los excesivamente felices anunciaban su pertenencia a las filas de los salvados por predestinación. Pudiera ser).
En el Reino Unido, nuestra industria publicitaria fabulosamente amoral, inteligente y que sabe muy bien lo que se pesca, ahora evita cualesquiera honestas sugerencias en el sentido de que deberías comprar un producto por sus cualidades, prefiriendo en su lugar una sucesión de cómodos chistes, de pequeños cielos domésticos o bien seguir la pauta de esos anuncios navideños de John Lewis, esas historias de toda la vida que evocan un futuro optimista en el que los productos juegan papeles esenciales.
Pero la importación más insidiosa y eficaz del neo optimismo llegó bajo la forma de "la teoría de la gestión”. El texto básico sobre el tema es la obra cáustica, divertida, amena, despiadada y muy legible de Barbara Ehrenreich  titulada Smile or Die: How Positive Thinking Fooled America and the World. (Sonríe o revienta: cómo el pensamiento positivo engañó a América y al mundo).  La autora nos dice que el neo optimismo al que ahora estamos sometidos no es, como muchos afirman, un valor estadounidense fundacional. La Declaración de Independencia de los Estados Unidos y la Constitución no son pesimistas ni optimistas: son realistas, sobre todo en lo que se refiere a la naturaleza humana. Además, tal como dejó escrito Max Weber : no hay nada intrínsecamente optimista en el capitalismo; es un trabajo arduo, cargado de riesgos, y que vale la pena porque, para el imaginario protestante, es obra de Dios.
La tendencia empezó en el siglo XIX con el surgimiento de lo que llegó a conocerse como el pensamiento positivo; un rechazo, nos dice Ehrenreich, frente a las austeridades del calvinismo. Esto tuvo orígenes distinguidos en los trabajos de Ralph Waldo Emerson y William James. En nuestro tiempo, sin embargo, ha acabado degradado en propaganda agresiva para grupos selectos.
El pensamiento positivo de hoy en día, como el pesimismo británico de "Y nada de quejarse", se hizo realidad en los años cincuenta con la publicación del libro de Norman Vincent Peale The Power of Positive Thinking (El poder del pensamiento positivo) (1952). Así pues, fue anterior, y ciertamente inspiró la ola charlatanesca de “la teoría de la gestión”, que realmente comenzó en los años sesenta. Esta visión del mundo hacía que el crecimiento económico perpetuo y el mejoramiento infinito de la existencia no sólo pareciesen posibles, sino también algo ordenado. La otra cara cruel de la moneda de esto es que el fracaso es visto como una negativa a pensar positivamente y, por lo tanto, los pobres y los excluidos no son seres desafortunados o perseguidos: son culpables.
“Si el optimismo es la clave del éxito material ", dice Ehrenreich, "y si se puedes lograr una perspectiva optimista a través de la disciplina del pensamiento positivo, entonces ya no hay excusas para el fracaso".
El resultado es el quietismo político combinado con la búsqueda vana y febril de logros materiales. Como indica la autora, esta actitud debe fundarse en última instancia en la idea absurda de que tu estado mental puede cambiar el mundo y vencer las contingencias de la vida; cuando no (aún) las de la muerte. Esto es mera superstición, al igual que toda la industria del pensamiento positivo, cuyo mercado es pasmosamente boyante. Por lo visto, los estadounidenses gastan más de 100.000 millones de dólares al año en motivar a sus empleados utilizando diversas técnicas de pensamiento positivo.
Esto es una locura, como puede confirmarte quienquiera que haya sido sometido a una formación de espíritu de equipo o cualquiera de los otros dispositivos del ramplón prontuario de ensalmos que es “la teoría de la gestión”. Y que produce declaraciones claramente falsas como ésta de Marc Andreessen, empresario e inversor de Silicon Valley: "Y puedo decirte, al menos desde hace 20 años, que si apuestas por los optimistas, generalmente tendrás razón". De hecho, teniendo en cuenta el número de fracasos debidos a los optimistas, la vedad es que perderías hasta tu último chavo.
Más absurdamente si cabe, tuvimos la expresión suprema del pensamiento positivo con El Secreto (2006), un libro de Rhonda Byrne. Exponía las raíces supersticiosas del pensamiento positivo al decir abiertamente que había una "ley de la atracción" mediante la cual el universo recompensaría materialmente tus pensamientos positivos. Nuestro querido Noel Edmonds es un adicto a algo similar llamado "orden cósmico", una forma de Amazonía intergaláctica.
Que esto se nos haya ido peligrosamente de las manos es obvio para los más inteligentes. El premio Nobel Daniel Kahneman (el autor del best seller Thinking, Fast and Slow)  (Pensar rápido, pensar despacio) y su colaborador Dan Lovallo, consideran que el optimismo socava las decisiones ejecutivas. Demuestran que las previsiones basadas únicamente en actitudes internas de la empresa son a menudo excesivamente optimistas, y sugieren que las empresas deberían adoptar en su lugar "previsiones de referencia de clase" en las que se tenga en cuenta el rendimiento de los competidores en situaciones similares, y en las que, al mismo tiempo, se incorpore el pesimismo. También existe la paradoja de Ícaro, identificada por el economista Danny Miller, que se refiere a la forma en que el éxito extremo en los negocios es seguido a menudo por el fracaso más estrepitoso, precisamente debido al exceso de optimismo provocado por los buenos tiempos.
En política, el neo optimismo puede ser letal. Como afirma John O' Sullivan, Blair y Brown eran optimistas empedernidos -en política exterior y finanzas- y su legado se puede ver en el caos de la guerra de Irak y sus secuelas y en la ola de crímenes que asoló  la ciudad de Londres. El monumental esquema Ponzi que fue el sistema financiero hasta 2007 (y tal vez todavía lo sea) se basaba en un optimismo cínico, en el caso de los bancos, o ingenuo, en el de sus víctimas. El optimismo de Blair se fundó en la extraña convicción neoconservadora de que nosotros, en particular, podríamos, con la fuerza de las armas, intimidar al mundo para que se convirtiera en una democracia liberal.
Sin embargo, el optimismo tonto es ahora el modo predeterminado en política. ¿Quién, ahora, podría decir como Churchill:"No tengo nada que ofrecer sino sangre, trabajo, sudor y lágrimas"? Y fíjate en la palabra "nada". No se trataba de una situación temporal: no había ni un gramo de optimismo.
Hay dos ámbitos en que el neo optimismo parece estar más firmemente arraigado: la medicina y la Historia. Ha habido muchos estudios médicos en los que la actitud del paciente parece poder afectar al curso de una enfermedad. En algunos casos esto ha generado aún más superstición; cuando se descubrió que el humor tenía un efecto marginal en el sistema inmunológico, hubo una serie de afirmaciones que decían que el optimismo podía curar el cáncer.
El jurado no estará de acuerdo con esto, pero sospecho que la parte culpable no será el pesimismo, sino la depresión. Además, los pacientes felices, tranquilos, engañados y optimistas suenan como algo sospechosamente conveniente para la profesión médica. Una vez más, se trata de grandes sumas de dinero y el escepticismo, por tanto, no está permitido.
Sin embargo, están apareciendo grietas en la fachada del optimismo médico. La gente está notando que las maneras de medir tales rasgos -pruebas de lápiz y papel- son dudosas y que la suposición de que esos rasgos innatos te siguen a lo largo de la vida puede ser errónea. Las personas pueden ser estratégicamente optimistas o pesimistas según la situación en que se encuentren. Esto implicaría que el pesimismo tiene ventajas adaptativas: una herejía primitiva, pero si reflexionamos sobre ella, es muy probable que sea así.
La Historia neo optimista, mientras tanto, es realmente un aspecto inherente al cientificismo, la creencia de que a cada pregunta coherente debe corresponderle una respuesta científica. Lo viví hace unos años en una cena de autores de la editorial Penguin a la que asistieron, entre otros, Steven Pinker, David Deutsch y Simon Baron-Cohen. El ánimo, particularmente en el caso de Pinker y Deutsch, era optimista, basado en la creencia de que, gracias a la Ilustración, se han  resuelto (por lo menos, en teoría) la mayoría de nuestros problemas pendientes. El libro Pinker estaba allí para alimentar la cosa. The Better Angels of Our Nature: a History of Violence and Humanity  (Los ángeles que llevamos dentro: el declive de la violencia y sus implicaciones) desde entonces se ha convertido en una de las dos biblias (la otra es The God Delusion  (El espejismo de Dios) de Richard Dawkins) de la fe cientificista y del neo optimismo basado en la ciencia.
La tesis de Pinker es que la violencia, según los índices de criminalidad y los datos de las muertes bélicas, está declinando cada vez más. Atribuye esto, al menos en parte, a la difusión de la racionalidad de la Ilustración. Pero técnicamente él no es optimista, porque no aspira a hacer predicciones. No hay pruebas de que esta tendencia continúe. Sin embargo, parece haber algo a lo  McCartney en su enfoque. Mi primera reacción fue que las armas nucleares ciertamente han evitado un gran número de muertes en los campos de batalla, pero eso  sólo significa que hoy hemos concentrado nuestra violencia en unas armas terribles que podrían utilizarse en cualquier momento. La violencia futura podría, en un instante, resultar ser mucho peor que cualquier otra en el pasado.
Ahora también hay muchas muertes no relacionadas con el campo de batalla -en el Congo, por ejemplo, o cada vez más bajo el Estado Islámico- pero  causadas por la guerra. Además, un reciente artículo de la politóloga Tanisha Fazal cuestiona muchas de las estadísticas de Pinker. Muchas muertes bélicas, nos dice, han sido evitadas porque hay mejores instalaciones médicas, por la evacuación más rápida de los soldados del campo de batalla y por la mejor salud de las tropas de combate. Esta evidencia no refuta a Pinker, pero hace que algunas de sus cifras parezcan menos llamativas.
El neo optimismo científico o cuasi científico es el modo predeterminado de nuestro tiempo. Las cosas mejorarán, se cree, y si miras hacia atrás, hacia la oscuridad, a los siglos anteriores a la Ilustración, Lennon tenía razón: las cosas es que no pueden empeorar. Obviamente, esto es históricamente un dislate. El siglo XX le sentó de lo más desastrosamente a Alemania, que era el país mejor educado y más ilustrado de Europa. Además, el optimismo no fue en realidad un valor de la Ilustración. Voltaire, el príncipe de la causa, despreciaba el optimismo por las brutales contingencias de su propia vida y por las aún más brutales contingencias de la naturaleza, en particular el terremoto de Lisboa de 1755 en el que murieron más de 100.000 personas. Dirigir la nueva mirada racional a las realidades del mundo debería generar un saludable pesimismo. O, como dijo Saul Bellow, refutando, como quien no quiere la cosa, el lema más conocido de Sócrates,"la vida sobreexaminada podría hacerte desear estar muerto".
Todo esto importa mucho: en primer lugar, porque el puro optimismo es peligroso, tanto en la vida personal como en la política y los negocios. El mejor consejo que se puede dar es el de ser positivo  pero esperar siempre lo peor. “Poned vuestra confianza en Dios, muchachos, pero mantened la pólvora seca", como se decía en la época de Cromwell  ( y no, como sugiere la leyenda,como decía el propio Cromwell). "Confía, pero comprueba", era la versión de Ronald Reagan; estaba citando un proverbio ruso.
En segundo lugar, es importante por todo ese optimismo idiota que se ha convertido en el modo imperante en mucha de la cultura moderna, desde la televisión del desayuno hasta las emisiones de juego,  talento y realitys. Es tan omnipresente  que ya no nos damos cuenta de lo extraño, de lo completamente demencial que es cuando los concursantes y presentadores ríen, lloran, se desmayan y en general hacen todo tipo de aspavientos para demostrar lo maravillosamente bien que se lo están pasando. Incluso los actores se han visto infectados; puede que sea cosa mía, pero muchos de ellos parecen querer ser agradables, parece que necesitan que los quieran. Peter Cook debería ser su luminosa guía: sus miserias de dandi trasnochado y sus agudas salidas de tono son el otro gran legado pesimista de la posguerra.
El optimismo es una forma de presión, provoca estrés y reduce la inteligencia. El pesimismo es una liberación: es relajante y amplía la mente. Lee el Libro de Eclesiastés ("Todo tiene su momento y cada cosa su tiempo") o el Rubaiyat de Omar Khayyam ("El pájaro del tiempo tiene ahora poco espacio/para volar...") para comprobar cuán hermoso y pacífico puede ser el tener cero expectativas. Y recuerda que cuando John Lennon escribió "No podrían ir peor" estoy seguro de que estaba siendo irónico. Claro que pueden ir peor, siempre pueden ir peor...


Bryan Appleyard


Los libros recientes de Bryan Appleyard incluyen “The Brain Is Wider Than the Sky: Why Simple Solutions Don’t Work in a Complex World” (Weidenfeld & Nicolson) ("El cerebro abarca más que el cielo: por qué las soluciones simples no funcionan en un mundo complejo")

sábado, 30 de diciembre de 2017

De más y de demos

Unas notas sobre los resultados de las elecciones, ahora que son definitivos, tras el voto CERA.


Al final votó el 79%, por debajo de las expectativas demoscópicas infladas, que hablaban de llegar hasta el 85%  (al final sólo voto un 4% más que en 2015), y un punto menos que el récord de participación del año 82, cuando el tsunami de Felipe González.

El mito del abstencionismo totalmente constitucionalista cae: más de uno de cada cuatro abstencionistas votaron por opciones independentistas.

De hecho el 21-D hubo cien mil votos más independentistas. (Si bien 290 mil votos más para los tres partidos del 155).

El bloque indepe ha ganado las elecciones con mayoría absoluta, que era lo que perseguía evitar la faceta política y electoral de la aplicación del artículo 155: la pérdida de esa mayoría, que está en 68 escaños.

Perdió el bloque indepe sólo dos escaños (de 72 pasa a 70) y mantiene la mayoría absoluta, lo que se la da también en la Mesa: 4 de los 7 miembros.


El bloque Junts pel Sí Bis, es decir el Govern saliente, formado por dos listas esta vez, las dos con independientes junto al núcleo de ERC y PdCAT han mejorado en votos y escaños. Pasan de 62 a 66 escaños, y sobre todo, ganan en comodidad para gobernar. Por un lado, ya no dependen de la CUP para todo, como ocurría en la legislatura anterior, pues antes necesitan de su concurso activo para hacer frente a la oposición: 62 escaños quedaban por debajo de la suma de todos los demás partidos no independentistas, que sumaban 63 escaños.
Ahora, con 66 escaños superan a la suma de C's, PSC, PP y... Colau, que arroja 65 escaños.
Esto significa que el Govern saliente puede ser investido, hacer frente a mociones de censura y aprobar leyes sin necesitar  necesariamente los votos favorables de la CUP., como sí los precisaba en la legislatura anterior.
La CUP ya no podrá hacer caer gobierno ni marcará la hoja de ruta del Govern.
Éste es el partido perdedor dentro del bloque independentista: ha sido fagocitado por ERC, no se sabe si por su radicalidad, por el voto útil que suponía ERC, o porque  la CUP no presenta credenciales de represaliado por el 155 como las dos formaciones del Govern. O por una combinación de los tres factores, probablemente.

En resumen; menos es más. Menos escaños, pero más poder y margen de maniobra.

En resumen, en cuanto al bloque ganador de las elecciones: han logrado unos resultados excepcionales, derrotando todas las expectativas que había albergado el bloque constitucionalista. No sólo no pagan por su desastrosa gestión de los dos años anteriores y su descabellada hoja de ruta secesionista y las consecuencias económicas que ha supuesto (paro y huida de 3000 empresas que son la mitad del PIB local), sino que salen reforzados y ampliando su base social y electoral. El único punto negativo que cosechan es la victoria, simbólica sobre todo, en votos y escaños, de una lista constitucionalista, la de Ciudadanos. Pero incluso a ese lunar le sacan rédito, pues al producirse en detrimento del PP, que queda fagocitado por los naranjas, esto les permite sostener el relato de que el partido del Gobierno ha ido a por lana 155 veces y ha acabado trasquilado 155 veces, más aún: descabezado. Rajoy es el gran derrotado.

Last but not: la victoria del bloque independentista tiene un valor inestimable en la internacionalización del Procés: confirma a ojos del mundo que el pueblo catalán sigue por la labor de la República. Y presagia la permanencia en el poder de una coalición que buscará el bis, esto es la República, aunque sea esta vez por otras vías, no unilaterales.

En el campo constitucionalista, la debacle queda maquillada por la meritoria victoria de Ciudadanos, lista más votada y con más escaños en Cataluña, que supera  así sus ya buenas expectativas. Sin embargo, el desastre constitucional no tiene paliativos: el bloque del 155 no sólo no puede gobernar sino que ni ha logrado hacer perder la mayoría absoluta al independentismo.  Mejora en votos y escaños, pasando de 52 a 57. Pero esos 57, sumados a los de Colau, dan los 65 escaños que no sirven para hacer frente a lo 66 del Govern, cosa que sí hacían los antiguos 63 (frente a los 62 de Junts pel Sí). Es decir, hoy desaparece la capacidad que tenía la oposición de oponerse a las políticas del Govern.

Más escaños es menos poder, en este caso.

La victoria de C's es una buena noticia sólo para el propio partido (es la primera vez que gana una mujer en España unas elecciones importantes, regionales, sin el lastre de la corrupción de su partido), pero no para el bloque constitucionalista en Cataluña, que sigue siendo minoritario.

Supone, eso sí, una victoria simbólica del unionismo y la visibilización de un minoría no soberanista que andaba asustada por las calles de Cataluña  y por las teles y radios públicas.
Sin embargo, hay que desmontar el excesivo triunfalismo naranja; no es cierto que sea la primera vez que gana en Cataluña una fuerza constitucionalista (lo hizo el PSC de Maragall); no es cierto que con otro sistema electoral podría gobernar con los otros dos partidos del bloque del 155, no es cierto que eso en Tabarnia se lograse tampoco. Bastaría en cualquier otro escenario electoral, nuevo sistema u otros distritos y repartos, con que ERC y PdCAT reeditaran una lista conjunta tipo Junts pel Sí para que C's dejara de ser la lista más votada, y todo la leche de la lechera naranja se derramaría y con ella su cuento.
De hecho, de haber habido un Junt pel Sí Bis formal esta vez, estaríamos hablando apenas de que C's se ha comido al PP, y poca cosa más. Y ni se plantearía que Arrimadas tenga que decidir si se presenta a la investidura o no.

La victoria de Arrimadas tiene una lectura sobre todo estatal: su victoria en Cataluña impulsa a su partido, que estaba ya en vena, probablemente por oponerse al cupo vasco,  y ya está amenazando la primacía del PP en las próximas elecciones municipales y, sobre todo, en las generales: C's estaría en disposición de ganarle al PP. Y hasta podría elegir socio para gobernar. el propio PP o el PSOE. Nunca ha tenido Rivera más cerca la Moncloa que hoy.
Se masca el final de ciclo del PP, con un líder agotado, un walking dead, que llevará a su partido al fracaso.


En resumen, el bloque del 155 está hoy peor que ayer en Cataluña.

El partido del Gobierno queda desmoronado, al borde de la desaparición, condenado al Grupo Mixto y a la más absoluta irrelevancia.  Rajoy y su vicepresidenta han perdido su apuesta y ven derrotada su gestión de la crisis. Se lleva todo el rédito del 155 su rival politico, C's. Una derrota  10 a 0 para el PP.

El PSC sale también derrotado con un resultado abultado a pesar de mejorar un poco en votos y haber ganado un escaño: no es decisivo, no es árbitro, no es el punto de encuentro, no es nada. Nada de nada. Además su mejora se hace a cuenta de los democristianos de Unió incrustados en sus listas, ni siquiera se debe a un aumento real del voto socialista.


Por último, Colau y aledaños: sus resultados son también pésimos. Aspiraban a ser el árbitro, en consonancia con su cacareada y falsa equidistancia (ni DIU ni 155).  Pierden votos y escaños. Son irrelevantes y además perjudican a Podemos en el resto de España. Ganaron las elecciones generales en Cataluña en 2016, y son ahora la 5ª fuerza política.  Un desastre sin paliativos. Colau deberá salir de su ambigüedad si no quiere perder relevancia.


Finalmente: se confirman las dos hipótesis sociológicas más duras para la Cataluña democrática: los independentistas siguen en el poder, mas cómodos que antes, y con más épica, al presentare como victimizados ahora por el 155. Y todo indica que seguirán en el poder muchos años.
Y, por otro lado, se verifica que hay una mayoría social, que si no es independentista es, cuanto menos, soberanista.  Computar los votos de Podem como votos constitucionalistas, como hace mucha prensa nacional, es una aberración. En Comú Podem es un partido inequívocamente  anticonstitucionalista y soberanista, por mucho que  gran parte de sus votantes pudieran votar NO a la independencia.
Todos los votantes del bloque indepe, más los votantes de Colau, abogan pues por una salida al conflicto que pase por un referéndum de secesión. Según el CEO de julio pasado, la única encuesta pública que planteó la pregunta, y corroborado por varios institutos,  por ejemplo GAD3 para La Vanguardia en septiembre, más del 70% aproximadamente de catalanes querría esa consulta, lo cual supone añadir a muchos votantes socialistas también.

Por mucho que el Sí a la independencia fuera más que dudoso en dicha consulta (el mismo CEO le da en torno al 45%), lo que no se puede discutir es que la única mayoría social clara en Cataluña es la favorable a que haya tarde o temprano una consulta.

Una mayoría clara del pueblo catalán se considera pues un demos soberano con derecho a decidir sobre su futuro político autónomamente.

Ver Las tres "Cataluñyas" de Galindo.


Quien no entienda esto no dará con la clave para que Cataluña pueda abandonar algún día la senda separatista.

...

Al final tenía razón Herrero de Miñón en 2014; era preferible un referéndum, consultivo, limitado a Cataluña, y que cabía además como tal, consultivo, en la CE,  y que se podría ganar a poco que se hiciera una buena campaña en favor de la permanencia en la UE, que permitir que el separatismo siga creciendo inexorablemente, alimentado por su victimismo de fábrica, y llegue a porcentajes en los que, como dijo Josep Piqué, "será ya imparable".



...

*
el CEO de marras, aquí.


pregunta 79.

Està a favor que es convoqui un referèndum sobre la independència de Catalunya?
Base: Total entrevistes 1500

Sí, tant si ho vol com si no el Govern espanyol 48,0%  **

Sí, però només si és acordat amb el Govern espanyol 23,4 % ***

No, en cap cas 22,6 %

No sap 4,5%

No contesta 1,5%



** Se parece mucho al 47,5% del 21-D

*** 23,4% se parece a la suma de los votos a Podem y ¡¡¡¡¿¿¿al PSC ¿¿¿!!!! y aún ha de haber votantes de otros partidos constis.







viernes, 29 de diciembre de 2017

Tabarnia

Si nos tomamos en serio esta broma de Tabarnia: Barcelona y Tarragona, y hacemos proyecciones electorales.
Con el sistema actual y los votos del 21-D, las dos provincias sumarían 103 escaños, mayoría absoluta en 52 escaños y quedaría as el desglose:
Bloque del 155
48 escaños
Bloque independentista
47 escaños
Colau’s
8 escaños


Y si usamos el nuevo reparto más justo de la propuesta de que un voto valga igual en cualquier territorio, con la nueva clave que otorgaría 114 escaños para Barcelona + Tarragona, y la mayoría absoluta en 58 escaños, se daría esto otro:
Bloque del 155
54 escaños
Indepes
52 escaños
Y Colau's, los mismos: 8 escaños
Es decir que, en todos los casos, no habría mayoría absoluta de ninguno de los dos bloques y sería el partido de Colau el árbitro.
Por lo tanto, el invento de Tabarnia y la supuesta victoria constitucionalista se basa en malos cálculos de escaños.


jueves, 28 de diciembre de 2017

El conflicto que no cesa

La prestigiosa revista Foreign Policy lleva este largo artículo sobre el asunto catalán.

Aquí.


Y aquí en tradu exprés:



La crisis catalana no ha hecho más que empezar




El primer ministro español intentó, y fracasó, en su pulso con Cataluña. El resultado es un estancamiento duradero.


Desde octubre, en toda Cataluña, las farolas, puentes y fachadas han sido decoradas con cintas amarillas. No es una tradición navideña, sino una muestra de solidaridad con dos políticos independentistas y dos conocidos activistas que llevan casi dos meses en prisión preventiva. En general, el amarillo se ha convertido en el color de la resistencia en esta comunidad autónoma, cuyo gobierno fracasó en su intento de independizarse de España el pasado mes de octubre. Y es este espíritu de resistencia lo que explica los resultados de las elecciones regionales de la semana pasada.
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, convocó las elecciones autonómicas después de que el gobierno catalán celebrara su propio referéndum de independencia el 1 de octubre. Madrid declaró ilegal el referéndum, que arrojó una amplia mayoría independentista. El gobierno español envió a la policía antidisturbios, camuflada, para que asaltara los centros de votación y confiscara las urnas, y luego pidió una nueva elección "legítima". Rajoy había esperado que una derrota de los partidos independentistas en unas elecciones sancionadas por el gobierno central español resolviera el conflicto catalán; estaba equivocado.
Contra todo pronóstico, los tres partidos independentistas ganaron juntos la elección regional del 21 de diciembre con cerca del 48 por ciento de los votos y una participación cercana al 80 por ciento, lo que les permitió mantener la mayoría absoluta en el Parlamento catalán. Estos resultados fueron una bofetada en la cara de Rajoy. Por si fuera poco, su Partido Popular casi desaparece en Cataluña, obteniendo sólo cuatro de los 135 escaños. Sus rivales de la derecha española, el partido Ciudadanos, obtuvieron 36 escaños, un resultado impensable hace unos años.
En la semana después de la votación, los nacionalistas españoles preguntados por  la prensa no han sido amables con Rajoy. Sostienen que fue un error pedir una elección apresurada pocas horas después de suspender el autogobierno catalán a finales de octubre. Sin embargo, en ese momento, Rajoy no tenía otra opción. Una suspensión sostenida de la autonomía catalana, la solución preferida de los nacionalistas españoles más duros, podría haber llevado a un enfrentamiento civil.
A pesar de todas sus errores recientes, la metedura de pata del primer ministro español llegó mucho antes, cuando no abordó los agravios del gobierno catalán, como las políticas fiscales injustas o la falta de reconocimiento de la identidad nacional catalana.
Durante mucho tiempo, Rajoy pareció comprar la llamada teoría del suflé, que sostenía que el movimiento independentista crecería pero al final se desinflaría y, por lo tanto, no había necesidad de hacer concesiones. Visto desde esta perspectiva, el repentino auge del movimiento en 2012 estuvo vinculado a la recesión española y, naturalmente, se debilitaría junto con la recuperación económica. Pero el conflicto tiene raíces mucho más profundas, y su principal desencadenante fue el fracaso del proceso de ampliación de la autonomía catalana hace una década. Durante los debates de la nueva ley de autonomía a mediados de los años 2000, el Partido Popular de Rajoy lanzó una fuerte campaña contra el estatuto, que condujo al boicot de los productos catalanes, enfureciendo a la mayoría de los catalanes. Una vez aprobada el estatuto por los parlamentos catalán y español, el Tribunal Constitucional anuló varias de sus principales disposiciones, como el artículo que reconocía a Cataluña como "nación".
Una vez que se hizo evidente que el movimiento independentista no iba a desaparecer, Rajoy optó por ignorar a sus líderes y dejar que el sistema judicial se ocupara de cualquier cuestionamiento de la autoridad del Estado español. Como resultado de esta política, el presidente catalán exiliado, Carles Puigdemont, se encuentra ahora en Bruselas y su vicepresidente, Oriol Junqueras, en prisión. Se enfrentan a posibles penas de prisión de 30 años, a pesar de no haber utilizado nunca la violencia. Más de 100 prestigiosos juristas españoles han afirmado que los cargos de "sedición" y "rebelión" contra ellos son infundados, y muchos catalanes los consideran presos políticos. Sin embargo, en lugar de buscar una solución política para lo que es un problema político, Rajoy ha dejado que el conflicto se agrave y lo ha tratado como un problema de "ley y orden". Y al externalizar la resolución del conflicto catalán al poder judicial, corre el riesgo de perder el control de los acontecimientos.
Los líderes secesionistas no están exentos de culpa. El peor error del gobierno catalán fue promover una declaración de independencia tras un referéndum con un 43 por ciento de participación. El argumento de que este porcentaje habría sido más alto si la policía española no hubiera reprimido brutalmente a los votantes no legitima semejante absurdidad. Las consecuencias de la declaración unilateral fueron fáciles de predecir: ningún país reconoció la nueva "república", se suspendió el autogobierno y la sociedad catalana se dividió más amargamente entre ciudadanos independentistas y antiindependentistas.
En una  infrecuente muestra de autocrítica, los líderes independentistas catalanes reconocieron algunos de sus errores durante la campaña electoral. "El gobierno catalán no estaba preparado para imponer la independencia", declaró desde Bruselas Clara Ponsati, ex consejera de Educación. Las dos coaliciones secesionistas más grandes, Junts per Catalunya y Esquerra Republicana de Catalunya, que juntas obtuvieron 66 escaños y se espera que formen el nuevo gobierno regional, han declarado la necesidad de negociar con Madrid y han rechazado la idea de una solución unilateral al conflicto.
Si bien se trata de una evolución positiva que puede aliviar las tensiones, es poco probable que haya un diálogo serio entre ambas partes. Para empezar, el auge de Ciudadanos en las encuestas de opinión amenaza la hegemonía que el Partido Popular de Rajoy ha tenido en España desde finales de los años ochenta, lo que probablemente conducirá a una guerra de pujas nacionalistas entre los dos partidos. De hecho, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ya ha acusado a Rajoy de ser demasiado blando con los secesionistas. La agitación de sentimientos anticatalanes siempre ha sido una estrategia electoral exitosa para los políticos de derechas españoles, así que es difícil imaginarlos abandonándola ahora.
El escenario más probable para el futuro previsible es un conflicto enconado. Ninguna de las dos partes parece ser capaz de "ganar", y Madrid rechaza cualquier mediación de la Unión Europea. Canadá y el Reino Unido adoptaron un enfoque alternativo. Ambos países celebraron referendos de autodeterminación para abordar demandas similares de Quebec y Escocia. Y en ambos casos, los secesionistas perdieron y las tensiones se disiparon.
Madrid también podría ganar esa votación si hiciera algunas concesiones, como ofrecer más autonomía fiscal y política a Cataluña. Sin embargo, Rajoy se ha negado a discutir siquiera las condiciones en las que tal votación podría tener lugar, insistiendo en que la ley lo prohíbe. Pero si el gobierno español se tomara el asunto en serio, no sería tan difícil enmendar la constitución para permitirlo.
La otra solución a largo plazo sería convertir a España en una confederación con pleno reconocimiento de sus minorías nacionales. A diferencia de un referéndum, tal cambio no crearía ganadores y perdedores. En conversaciones privadas, algunos políticos catalanes independentistas dicen que podrían aceptarlo como un compromiso. Sin embargo, los líderes españoles no parecen estar preparados para ello; este cambio obligaría al Estado español a repensar la forma en que se ha definido a sí mismo durante los últimos tres siglos. La Confederación había funcionado razonablemente bien en el pasado. Este fue el arreglo entre Cataluña y España desde el matrimonio de la reina Isabel de Castilla y el rey Fernando de Aragón a finales del siglo XV hasta la Guerra de Sucesión a principios del siglo XVIII.
Hasta ahora, la clase política española no ve la necesidad de pagar un precio tan alto para acabar con la "cuestión catalana". Muchos políticos e intelectuales españoles consideran que el conflicto en Cataluña es un dolor crónico, pero no una enfermedad mortal que realmente amenace la integridad de la nación. Pueden acertar por ahora, dada la polarización de la sociedad catalana.
Pero la independencia de Cataluña no se puede descartar a largo plazo si el gobierno español sigue confiando en los analgésicos en lugar de proponer un verdadero remedio. Según las encuestas, además del 50 por ciento aproximadamente que quiere la independencia, al 20 por ciento de los catalanes les gustaría tener más autonomía; juntos, representan una clara mayoría contra el statu quo. Además, el apoyo a la independencia es más débil entre los votantes de más edad, probablemente porque muchos de ellos nacieron en otras regiones de España e inmigraron a Cataluña durante el boom económico de los años sesenta. Por lo tanto, el apoyo a la independencia podría crecer simplemente debido al cambio generacional en los próximos 20 años.
Sin embargo, en estos momentos, el Primer Ministro Rajoy y sus adversarios políticos tienen preocupaciones más acuciantes que la aparición de una hipotética amenaza en 2040; España está siendo liderada actualmente por un gobierno minoritario, y la perspectiva de unas elecciones anticipadas es muy probable. Por eso el conflicto entre Cataluña y España no tiene un final a la vista.


Ricard González es periodista y analista especializado en el mundo árabe y la política catalana. Es autor del libro Ascenso y caída de los Hermanos Musulmanes.


Sistema justo y necesario

Una interesante propuesta de redistrobuir los votos de manera justa y proporcional.

Aquí.



No he podido reprimirme y he calculado qué resultados se habrían dado con ese reparto proporcional de escaños más justo, que hace que todos los votos valgan sensiblemente lo mismo, se emita el voto donde se emita en Cataluña.
La nueva clave de reparto es:
Barcelona 100 escaños (85 ahora), Tarragona 14 ( 18 ahora), Gerona 13 (ahora 17) y Lérida 8 (ahora 15).
Pues bien, el reparto en escaños con el actual sistema D’Hondt habría sido el 21 de diciembre éste, con un diferente reparto por provincias de los escaños obtenidos, para algunos partidos:

Cs: 36 (igual) (27 BCN- 3 GIR-5 Tarr- 1 LL)
Puigdemont: 32 (-2 escaños) (20 BCN- 6 GIR- 3 TARR- 3 LL)
ERC: 31 (-1 escaño) (21 BCN- 6 GIR- 3 TARR- 3 LL)
PSC: 20 (+3 escaños)  (16 BCN- 1 GIR- 2 TARR- 1 LL)
CC: 8 (igual) (8 BCN- 0+0+0)
CUP: 4 (igual) (4 BCN + 0 + 0 + 0)
PP: 4 (igual) (4 BCN + 0+0+0)

Esto supondría que:
El PSC ganaría 3 escaños.
Puigdemont perdería 2 escaños.
ERC perdería 1 escaño.
El bloque del 155 tendría pues más escaños: 60 (en vez de los 57 actuales)
El bloque independentista, 3 menos, esto es 67 (en vez de los 70 actuales) y perdería por lo tanto la mayoría absoluta.
CC-Colau’s: los mismos 8 …PERO tendrían la llave.
Al ser los colautas lo que son, es decir que no investirían ni a Arrimadas ni a un indepe, iríamos probablemente a repetición de elecciones.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Voto exterior e interior

El voto exterior ha doblado... y sigue siendo insignificante, asquerosamene bajo.
 Abstención del 88% de los catalanes del exterior.
 Aun y así ha cambiado un escaño de dueño. Pero se parece bastante al voto de la Cataluña interior. En el doble sentido.
¿Qué podría pasar si votara en serio?

Aquí los guarrísimos guarismos.

La province catalane

Las cifras muestran cosas.

Los tres primeros partidos de España, PP, PSOE e Unidos Podemos  han quedado el  séptimo,  el cuarto y el quinto respectivamente en Cataluña.
Si en las cortes representan estos tres el 85% de los escaños, en la Ciudadela, nunca mejor dicho, son sólo el 21% de los escaños.

Si nos fijamos en los partidos constitucionalistas (Unidos Podemos no lo es, impugna la CE, y Podem impugnado el 155 ante el Supremo), PP, PSOE y C's, representan en el Congreso el 75% de los escaños. En la Ciudalela, el 42%.



En estos dramáticos desfases está la clave de lo que ocurre en "la province catalane"  como aún la llana la prensa francesa.

 Si las esquerra-convergència hubiera ido en lista única, como en 2015, es decir como la "llista de Govern" que se formará en unos días,  habría obtenido el mismo número de votos aproximadamente, el mismo o más número de escaños, y además habría arrebatado la victoria simbólica a Arrimadas, que de tan simbólica que es no le permite ir a una investidura por el pavor a contar solo con 36 votos y 4 abstenciones, de los 135 votos emitidos. El respingo naranja hay que leerlo en clave estatal, no autonómica. tocan las campana para el PP, y al PSOE no le llega la camisa al cuerpo. Iglesias también se hace cruces.
Rivera podrá elegir socio de gobierno para ocupar la Moncloa en un par  o tres de años.

El indepentismo ha ganado en escaños y votos frente al 155 (le saca 13 escaños, 70 vs 57 y cien mil votos) y está encantado con estos resultado y un Rajoy Sorayesco, descabezador... descabezado. Sigue subiendo inexorable, cien mil votos más que en 2015.

Pero la esquerra-convergència ha ganado todavía más y aún más encantada está: no depende de la CUP para nada: con 66 escaños podría ser investida, governar, resistir mociones de censura y lo haga falta.

De estas elecciones han salido unos panes como 155 ostias en la province catalane.
Y así lo ha visto la prensa extranjera de todas las tendencias.











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